17 feb. 2006

plagiarse a uno mismo

Hace un rato dejé de trabajar y, sin razón aparente, me puse a hurgar en una vieja caja y encontré unos papeles sueltos de los que no tenía la más mínima memoria. Generalmente desecho los remedos de poesía que a veces me atrevo a improvisar –nunca se me ha dado bien la poesía, desgraciadamente–, pero estos papeles estaban ahí abandonados y sin dueño en una vieja caja de cosas, de todo ese tipo de cosas que al menos yo voy poniendo en una caja cualquiera cuando no sé dónde más ponerlas (lapiceros sin tinta, mapas, encendedores de cuando fumaba, etc.).
Los papeles no tenían dueño porque, a pesar de que están escritos con mi letra (e incluso uno tiene fecha: julio 2000), yo ni los recuerdo ni los reconozco. Curioso, pues, que algo que uno escribió, de pronto (o no de pronto sino más bien después de un tiempo) pueda ser de un extraño. Porque si alguien me hubiera leído eso que está ahí escrito de mi puño y letra y me hubiera dicho que lo escribió fulano de tal, yo le hubiera creído, y como no me parece nada especialmente sugerente, seguramente lo habría olvidado de nuevo (¿por eso lo habré olvidado la primera vez?)
Otra posibilidad: podría yo plagiarme a mí mismo, pues si usara esos apuntes olvidados y dijera que son “míos”, ¿lo serían en realidad si yo no recuerdo haberlos escrito, si los escribió alguien que ya no es el que soy, hoy, aquí? ¿O quizá los copié de alguna parte y en realidad no son míos?
Estas cosas son aporéticas y dan un poco de dolor de cabeza... En todo caso, no sabía qué hacer con los benditos papeles, estaba entre botarlos o guardarlos con mis otros papeles, los que si están ordenados y que sí reconozco como míos, mis cuadernos o diarios, mis infinibles borradores. Pues decidí hace dos minutos no hacer ni una cosa ni otra, sino esta: copiar aquí esto que es mío y no es mío a la vez para que así, tal vez, sea de verdad de nadie o de todos, que ya nunca lo sabré.
(De todos modos es común, creo, que la gente escriba cosas para deshacerse de ellas.)

(papelito 1)

Extiendo las manos y lo único intocable son tus ojos.
Las cierro. Tu mirada es un golpe.

(papelito 2; creo que hace juego con el 1 porque es el mismo tipo de papel, arrancado sin duda de una libreta de resortes, muy pequeña, de renglones anchos…)

Sabré que he muerto cuando tus ojos me lo digan.
O:
Sólo tus ojos dirán que he muerto, y tendrán razón y no podré saberlo.

(papelito 3, con fecha: julio 2000; es una hoja corriente de cuaderno)

Hay una silla vacía y nadie se sienta en ella. Me detengo y miro la silla vacía. Es mía, sé que es mía. Y me siento como si fuera quien soy.
¡Pero dónde está la silla!



Bueno, ya está. Y otra vez no sé qué hacer con los papelitos. Tampoco sé qué hacer con mi memoria, que cada día es peor y me abandona a mí mismo de mí. Tendré que seguir sin saber dónde está la silla.

7 comentarios:

Denise dijo...

Bueno, plagiarse a uno mismo siempre es mejor que a otros. Con esto de los blogs me he encontrado un par de personas que "cuelgan" textos supuestamente suyos y no hay tal. Me pregunto para qué quiere uno aparentar, en general, y aparentar en lo particular de un espacio virtual.

Así que en honor a tu autor plagiado, me gustó lo de saberse muerto por otros ojos.

Ana dijo...

Me gusta eso de no poder saber que se ha muerto hasta que otros ojos lo digan, concuerdo con Denise.
Mientras unas cosas se escriben para deshacerse de ellas, creo que otras se escriben para hacerlas reales.

Humo en tus ojos dijo...

Tal vez el tiempo se encargue de darle su lugar a los papelitos, pero uno es el que se encarga de darle lugar a las palabras que dice o que escribe, sea que las recuerde, sea que las olvide y luego las plagie.

Cianuro dijo...

a mi lo q me ha pasado es que en vez de dejar huerfanos a mis papelitos por no recordarlos, sino que mas bien los desconozco porque ya no me gustan.

una sugerencia no solicitada: que tal si los transformas en haikus? (www.elrincondelhaiku.org)

Alejandra dijo...

Es siempre incómodo que alguien le diga a uno que algo le queda bien si uno está ya convencido de que ese algo no le sienta bien. Sin embargo, para mi tus textos en prosa son poesía, tan contradictorio como suena. Y me gustan muchísimo porque contienen abundante introspección y tenés la virtud de ponerla en palabras.

pezenseco dijo...

DENISE: incomprensible, en efecto...
ANA: sí, a veces hace falta deshacerse de algo para hacer real otras cosas.
HUMO: el tiempo y la escritura parecen tener una relación íntima e indescifrable...
CIANURO: los haikus siempre me han encantado. Una vez imaginé este reto literario: hacer una novela de haikús...
ALE: Gracias. Y no me parece contradictorio o a veces está bien que algunas cosas lo sean.

xtian dijo...

a mi me gustó algo que si parece ser tuyo: "que la gente escribe cosas para deshacerse de ellas"

cuántas veces!