9 sep. 2009

"no deberás dejar ningún sobreviviente"

Medianoche. Tengo algo de insomnio o una extraña inquietud... Dado el clima religioso que se ha apoderado de CR en estos días, se me ha ocurrido repasar un poco la Biblia...

El Deuteronomio, por ejemplo, que es toda una historia y un arte de la guerra...

Recordé algunos pasajes de este libro a raíz de las declaraciones de hoy del Obispo Ulloa, recogidas en La Nación: “cuando un estado se vuelve ateo es capaz de cometer las peores injusticias y las más bajas aberraciones...”

Habría que recordarle al prelado que no hace falta que un estado sea ateo para hacer esas cosas horribles... Además, ¿cómo podría un Estado ser ateo? Parte esencial del proyecto para hacer de Costa Rica un estado laico es precisamente la idea de que un Estado, que no es una persona, no puede tener creencias y, así como no puede ser católico ni calvinista ni islámico ni nada semejante, tampoco puede ser ateo.

En fin, que apenas hojeando algunos capítulos del Deuteronomio encuentro pasajes como estos:

“Efectivamente, el Señor, nuestro Dios, puso también en nuestras manos a Og, rey de Basán, con todo su ejército, y lo derrotamos hasta tal punto que no le quedó ni un solo sobreviviente.

Aquella vez nos apoderamos de todas sus ciudades. Las conquistamos todas, sin exceptuar ninguna: las sesenta ciudades del distrito de Argob, que pertenecía al reino de Og, en Basán.

Todas ellas eran ciudades defendidas por altas murallas, puertas y cerrojos, sin contar las ciudades de los perizitas, que también eran muy numerosas.

Y las consagramos al exterminio, como habíamos hecho con Sijón, rey de Jesbón, matando en cada ciudad a hombres, mujeres y niños.

Pero nos reservamos como botín el ganado y los despojos de las ciudades.” (Deut. 3: 3-7)

O este:

“Entonces hice esta advertencia a Josué [habla Moisés]: ‘Tú has visto con tus propios ojos todo lo que hizo el Señor, nuestro Dios, con estos dos reyes. De la misma manera tratará el Señor a todos los reinos por donde vas a pasar’.” (Deut. 3: 21)

O este otro:

“Pero en las ciudades de esos pueblos que el Señor, tu Dios, te dará como herencia, no deberás dejar ningún sobreviviente.

Consagrarás al exterminio total a los hititas, a los amorreos, a los cananeos, a los perizitas, a los jivitas y a los jebuseos, como te lo ordena el Señor, tu Dios, para que ellos no les enseñen a imitar todas las abominaciones que cometen en honor de sus dioses. Así ustedes no pecarán contra el Señor, su Dios.” (Deut. 20: 16-18)

O finalmente:

“Cuando salgas a combatir contra tus enemigos, y el Señor, tu Dios, los ponga en tus manos, si tomas algunos prisioneros y entre ellos ves una mujer hermosa que te resulta atrayente, y por eso la quieres tomar por esposa, deberás llevarla a tu casa. Entonces ella se rapará la cabeza, se cortará las uñas, se quitará su ropa de cautiva y permanecerá en tu casa durante un mes entero, llorando a su padre y a su madre. Sólo después de esto podrás unirte a ella para ser su esposo, y ella será tu mujer.” (Deut. 21: 10-13)

Etc... etc...

Y sí, ya sé que son pasajes del Antiguo Testamento, donde enigmáticamente Dios –que, claro y a pesar de todo, debe ser el mismo Dios del Nuevo Testamento– pasa por una etapa vengativa y rabiosa y nacionalista; y ya sé que narra la época de historia nacional del pueblo israelita, en camino a la tierra prometida tras haber estado esclavizados y que con razón están algo molestos; y ya sé que estoy sacando las citas fuera de contexto; y también sé que el problema del mal es el meollo mismo de la religión y que, cuando no se puede explicar, y nunca se puede explicar religiosamente, se recurre al misterio trascendentalísimo de la divinidad y a la pequeñez de nuestra mente, incapaz de comprender Sus designios, etc... etc...

Y bueno... Tal vez que debiera dejar la saña y ser más serio y “objetivo”. Es cierto.

Pero la objetividad es un trabajo para las mañanas, uno que prefiero hacer bajo el sol; ahora es medianoche y no consigo dormir y me siento con cierto derecho a molestarme: que el Estado costarricense sea oficialmente católico me excluye a mí, que no profeso ninguna religión, y a miles de otros ciudadanos que sí profesan una religión, pero no la católica.

Quisiera creer que el tiempo de las exclusiones sin fundamento es cosa del pasado... Pero solo ha de ser otro delirio de madrugada, como el que me llevó a elegir el Deuteronomio como lectura para el insomnio y no, digamos, el Cantar de los Cantares...

En fin, veré si aquellas imágenes bíblicas de exterminio y destrucción y xenofobia, con Dios a la cabeza, me dejan dormir plácidamente.

(P.d. Totalmente de acuerdo con este texto del Fusil.)

2 comentarios:

Asterión dijo...

Y yo, totalmente de acuerdo con tus delirios de insomne (aunque yo habría escogido el eclesiastés).

Saludos.

pezenseco dijo...

bueno hoy no estoy de insomne, más bien ya voy pa'l sobre... qué bueno sería que la gente leyera la biblia como literatura. El eclesiastés es una buena opción.