21 jun. 2006

¿inevitable? mundial


Es que en estos días es inevitable, todo el mundo habla de esto, lo quiera uno o no.

Pues al respecto, yo entiendo perfectamente que, por muchísimas razones, el fútbol de Costa Rica sea infinitamente inferior al de, por ejemplo, España, Brasil o Argentina. Entiendo perfectamente que nuestros jugadores no tienen la misma preparación, ni las mismas condiciones de competencia, de fogueos, ni la misma educación, ni los mismos salarios, etc… Pero lo que no entiendo ni acepto, e incluso me parece ofensivo, además de una simple cara-de-barrada, es que esos mismos jugadores no tengan el más mínimo sentido de autocrítica y se dejen decir que el equipo jugó bien, y que hasta se enojen porque la gente tenga la insolencia de esperar más de ellos, y que pretendan que el país entero deba estar de acuerdo con sus actitudes conformistas: que nos debiéramos resignar o conformar –ha dicho o insinuado alguno– con llegar al Mundial, porque una vez allí, jugar al nivel de las otras selecciones es un sueño tonto… es decir, que Costa Rica no puede pretender estar al nivel de otros equipos (¿ni siquiera mejor que Trinidad y Tobago, o Togo o Ecuador o…?) y está condenada a llegar perdiendo de antemano sus partidos, pues son juegos contra “selecciones de muy alto nivel”…

...Por supuesto, también es posible que no es que hayan jugado mal (lo cual implicaría que podrían haber jugado mejor), sino que eso es lo mejor que podían jugar, es decir, que no es que hayan jugado mal tres partidos sino que son –en comparación con alemanes, ecuatorianos y polacos– simplemente malos, o menos buenos. Con lo cual, claro está, no habría ningún problema: simplemente lo aceptaríamos así y ya. Pero es que se tiene la idea de que sí podrían haberlo hecho mejor, quizá porque alguna vez los hemos visto hacerlo, etc… Y entonces lo decepcionante no es el resultado, sino la actitud: es que por más que digan que sí, no se les vio en la cara ni en las piernas ese esfuerzo o entrega que se les ha visto a jugadores de otros equipos… y bueno, etcétera etcétera, de nada vale extenderse porque todo esto anda en boca de todos de distintas maneras y más bien empieza a aburrir.

En todo caso, aparte de esas nonadas, creo que lo que más valdría usar como tema de mesa es en cuáles sentidos el asunto de la selección y de sus jugadores estrellas es o no un reflejo fiel de muchos de los males del país en conjunto, algunos de los cuales parecen imposibles de erradicar… Un país conformista, sin visión de futuro, sin organización seria, sin proyecto, un país de improvisadores y egoístas, un país que olvida cualquier crimen o fiasco al día siguiente…

Pero ¿es que somos eso de verdad, o es sólo que últimamente –en las últimas décadas, digamos– venimos jugando mal?

Yo no creo que seamos nada, ni que nadie lo sea, en sentido absoluto. Es decir, creo que todo dichosamente se puede cambiar, por más duro que parezca y aunque tome décadas, o siglos.

¿Por dónde habría que empezar? Pues seguramente por lo que tengamos más cerca. Y lo que acostumbramos tener más cerca es, claro, como cada noche y cada mañana, el espejo. Pero entonces habría que empezar por atreverse a mirarse en él.

2 comentarios:

Ana dijo...

Claro, el problema es los sinvergüenzas que no les da pena mirarse al espejo, como en este caso los jugadores de la sele que no les da vergüenza lo que hicieron en Alemania; por otro lado también el que se robó millones y dice que no fue nada
.
Agregaría que además de un país conformista, sin visión de futuro y lo demás que escribiste es un país sin vergüenza.

Humo en tus ojos dijo...

Yo agregaría que no solo es tener el coraje de mirarse al espejo. Es no ser tan carebarros y aceptar la imagen que devuelve sin maquillarla para que no se vea todo lo patética que es.