8 oct. 2007

al día después... ¿lo mismo?

En mi post anterior Don William Venegas me invita a visitar su blog y hacerle algún comentario a lo que hoy publicó allí. Esto va en respuesta a dicha invitación.

Don William, me parecen muy sentidas sus palabras. Y las respeto y las comprendo, son las de cualquiera al que se le rompe una aspiración. Pero también hay cosas que no entiendo. Por ejemplo, usted dice: “las personas de buena voluntad hemos perdido algo”; y yo no dudo que así sea, digo, que usted y los suyos sean personas de buena voluntad y que hayan perdido una aspiración, un sueño legítimo que tenían, el de que, en este caso, ganara el “no”. Tener ideas y convicciones y sueños está muy bien, y también saberlos defender.

Pero al decir “las personas de buena voluntad…” me parece que sin querer usted da a entender que todas las demás personas no son de buena voluntad, ninguna de ellas. Es decir, generaliza que simplemente las personas (todas, las cientos de miles) que votamos “sí”, somos de mala voluntad o, llanamente, malvadas.

Por otro lado, yo, que voté “sí”, no me siento para nada identificado con ninguno de los siguientes grupúsculos: “el gigantismo de los poderosos de siempre”, “la gran prensa”, “el poder napoleónico”, “la intromisión imperial”, “el entramado legal dominado por los mencionados anteriormente”, y “la conciencia ingenua de muchos compatriotas”. Supongo que, a sus ojos, en el mejor de los casos caigo en el último conjunto. Ni modo.

Cito algunas otras frases similares, tomadas al vuelo de los mismos comentarios a su post:

1. “Los del NO siempre pensamos en el prójimo, en el vecino, en la comunidad y en la Igualdad Social. Es una gran enseñaza y los logros conseguidos tienen un gran valor.” [Ana Saravia] De acuerdo. Pero no estoy de acuerdo en el paso que, a veces, se da después de este: derivar de ese tipo de afirmaciones que, por definición, los del otro bando son incapaces de interesarse y trabajar por el prójimo, la comunidad y la igualdad. Es que de ser así, aritméticamente Costa Rica sería esto: 800000 personas malvadas y egoístas; 750000 personas buenas y solidarias; y el resto del padrón simplemente personajes no identificados, espectros de un limbo, o quizá: indiferentes, impasibles, echados... Dicho en otras palabras: ¿Cómo, sin conocer personalmente a las 800000 personas que votaron “sí”, puede saber alguien con certeza cartesiana que todas son ingenuas, tontas, vendidas, egoístas, corruptas? Yo no conozco a todas las 750000 personas que votaron “no”, pero sí conozco individualmente a muchas que lo hicieron, son amigos, familiares, colegas, conocidos, y a muchos de ellos los respeto, los quiero, y me esfuerzo por comprenderlos.

2. “Jamás creí que ganaría el SÍ, pero como ves, casi siempre el mal y la maldad imperan.” [yamilka noa] De nuevo: una identificación abstracta, metafísica y universal entre el “sí” al TLC y el “mal”…

3. “Me duele de corazòn que el miedo ganara, miedo que se transmite con otra palabra mas viceral y mas adecuada a nuestros tiempos: Terror, este terrorismo que nos ha bombardeado por todos los frentes y nos ha lastimado hasta el dia de Hoy.” [Antonio Chamu] Sinceramente no sé cómo aplicar la palabra “terror” a lo que ha pasado, ¿no será un poquitín excesiva?

4. “¿Cómo es posible que tanta gente venda el país de esa manera?” [Silvia Castro] Yo, al menos, no he recibido ni medio dólar por haber votado “sí”, ni nadie me lo ofreció ni creo que vaya a recibirlo. Por otro lado, solo lo aceptaría si me lo gano trabajando. Luego, en el mismo comentario: “Pero uno sabe, por que ya lo ha vivido muchas veces, que debe seguir, por que ese es el destino de los que se atreven a imaginar un mundo mejor.” En eso sí estoy completamente de acuerdo, también a mí me encanta imaginar todos los días un mundo mejor. Pero no creo que haya una sola receta ni una sola vía ni una sola verdad para conseguirlo. Si hubiera ganado el “no”, yo, al menos, hoy hubiera seguido imaginando un mundo mejor, solo que en otro contexto, con otras reglas, con otros problemas y seguramente otras soluciones, pero sin pensar que todo se fregó porque las cosas no son ahora como yo quería.

En fin… que, en general, me cuesta entender por qué tanta gente insiste en ofender (“inmorales”, “malvados”) o subestimar (“tontos”, “ingenuos”) a quienes no piensan de la misma manera cuando, al mismo tiempo, lo que dicen defender es la solidaridad, la tolerancia, la libertad, la paz… Una de dos: o no se dan cuenta de que lo hacen, o lo hacen a sabiendas y, entonces, me pregunto, ¿qué tipo de libertad y solidaridad son esas? ¿Solo se puede ser solidario con quien piensa como uno? ¿Solo se debe defender la libertad de quienes creen en las mismas verdades que uno?

Entiendo que, desde su perspectiva, son los otros (los del “sí”, por ejemplo, o los “poderosos de siempre”, etc.) los que practican ese tipo de intolerancia y de actitudes represivas. Y obviamente en algunos casos fue y es así, y siempre habrá que luchar para que esos casos tiendan a ser menores; pero, por otro lado, no siempre fue así, pues, de haberlo sido, hubiera sido sencillamente imposible que el TLC llegara hasta un referendo, que se hubieran organizado y celebrado yo no sé cuántos cientos de debates con participación equitativa de gente “sí” y gente “no”, que los medios de prensa universitarios gocen de la absoluta y grata y necesaria libertad para informar a la gente desde otras perspectivas, etc.

Lo que me pregunto, entonces, es esto: responder a la conducta que uno adversa en los otros con conductas simplemente especulares, ¿no colabora en la perpetuación de los mismos patrones de “intercambio” interpersonal y político que uno dice detestar, en lugar de ayudar a superarlos?

Quisiera ser entendido: a mí también me molestan esos patrones, pero me molestan independiente de donde provengan. Y, por otro lado, creo superfluo ponerse a discutir quién debe entonces cambiar primero, si nosotros o los otros. La respuesta es más simple: todos. Si de cualquiera de los dos bandos cada vez más personas actuaran, pensaran y debatieran de otra manera, eventualmente esos “patrones” de agresión y represión podrían empezar a cambiar. Y hay muchas maneras de empezar; una, por ejemplo, es esta, como lo hacemos aquí en la web cada vez que discutimos temas sin insultarnos, sin humillarnos, simplemente dando y leyendo argumentos y contraargumentos.

Propongo un ejercicio de ficción: imaginemos que el país –con los mismos ciudadanos que tiene hoy– estuviera gobernado por grupos que adversan los tratados de libre comercio, que dichos gobernantes tuvieran el control de la Asamblea Legislativa, y que, más aún, la prensa escrita y televisiva “estuviera de su lado” y que, por algún hado misterioso, a pesar de todo eso se hubiera negociado un TLC con EE.UU. (el mismo que votamos ayer) y que ese gobierno hipotético se hubiera visto obligado a llevarlo a un referendo. E imaginemos que quienes estuvieran a favor de ese tratado fueran minoría y tuvieran muchos menos medios económicos para defenderlo. Ahora viene la parte peliaguda: ¿es que todas esas personas del “no” actual que estarían al frente de esa Costa Rica imaginaria que describo, hubieran de “buena voluntad” abierto “su” prensa y gastado menos dinero del que podían gastar para competir en absoluta igualdad de condiciones contra quienes estarían a favor de ese TLC que para ellos sería nefasto aprobar? ¿Practicarían, sin ninguna duda, y todos por igual, una ética tan inquebrantable? Si la respuesta es sí –es decir, que no hubieran hecho ninguna de aquellas cosas terribles y que sin duda todos habrían sido equitativos y habrían jugado limpio, etc.– pues eso es asumir que, en efecto, todas esas personas, digamos las 750000 que votaron “no”, son prácticamente santas, impolutas, jesucristos redivivos. Yo no podría hacer esa generalización sin sonrojarme; aparte de que sería un error lógico flagrante.

Ahora bien, para que no se me malentienda: NO estoy defendiendo que esa inequidad de medios haya sido o sea correcta, inevitable, natural o que esté justificada porque viene de parte de quienes están en posiciones de poder. Solo estoy diciendo que me parece ingenuo pensar que solo sería ese el caso si el bando en el poder es el que está ahora y no el otro (vuelta del “argumento” que reza “nosotros somos los buenos en poder de la verdad, los otros son los malos ignorantes”, lo cual, dándole vuelta como una moneda, aplica para cualquiera de los bandos que diga “nosotros”). Lo que estoy diciendo, pues, es que en ambos casos me parecería igualmente incorrecto; y que en cualquier caso esas generalizaciones morales son simplistas, falaces e incluso contraproducentes: sirven para evadir los verdaderos problemas y las verdaderas soluciones y se limitan a señalar con el dedo: “vean, allí están los inmorales, los culpables, debiéramos odiarlos”. No olvidemos que hace pocos siglos se hacía algo parecido, con ayuda de la Iglesia, con la diferencia de que en aquellas épocas a los culpables se los torturaba públicamente y luego se los asesinaba sin más… Por otro lado, creo que es una pérdida de valiosa energía: se podría usar mejor la fuerza en intentar convencer a las personas con argumentos y no con moralismos, y en proponer alternativas viables y concretas para resolver los problemas concretos actuales y los que se avecinan.

Lo cual me lleva a otro asunto: ahora que ganó el “sí” en el referendo, por un margen estrecho, creo que lo decente sería que a la hora de discutir la agenda de implementación en la Asamblea se tomara en cuenta el parecer que está implícito en todos los votos que recibió el “no”. Es decir, que ese enorme porcentaje debe incluirse en esas leyes que deben crearse no solo para que el TLC pueda entrar en vigencia, sino para compensar y corregir las inconveniencias que vaya a provocar. Esa debiera ser la función de la oposición en la Asamblea, pelear por eso; pero también debiera ser la función del oficialismo: saber ceder en eso; de modo tal que por una vez todos estemos de acuerdo en algo: en que se deben aprobar esas leyes pero que, a la vez, deben ser las más justas posibles. (El extremo de negarse absolutamente a que se aprueben dichas leyes sí me parecería ignorar la voluntad de quienes ayer ganaron el referendo, pues es obvio que si votaron por el TLC es para que entre en vigencia, y eso entraña la necesidad de esa agenda de implementación.)

Espero no haber echado más leña al fuego. Quiero seguir creyendo que es posible empezar a construir cosas, las más convenientes de ahora en adelante, sin tanto pleito, sin ya tanto pleito...

11 comentarios:

Ana dijo...

Este comentario va como respuesta de los últimos dos escritos, que de hecho lo pensé más cuando leí el anterior que éste (por razones que ahora notarás) pero creo que igual no está de más.

Estos últimos días me tocó más vivir el otro lado, que los del NO somos los tontos, los que no tienen inteligencia suficiente para ver las oportunidades de un TLC como el que nos ofrece EE.UU.(importante la diferencia, porque muchos no estamos en contra de cualquier TLC, si no en contra de éste TLC). Al pasar mis días en aulas de Ciencias Económicas no era de extrañar, "no podía esperar menos". Yo cambié mi posición, como vos, en gran parte porque a pesar de toda la teoría que podían enseñarme la realidad era completamente diferente.

Me disgusta cualquier generalización, no pienso que todos los que ayer votaron por el NO lo hayan hecho por querer lo mejor para el país; muchos votaron jalando para su propio saco, y a pesar de que votaron para "mi lado" no les agradezco el voto. Termina siendo lo mismo que los muchos que votaron por el SI movidos por las mismas razones.

pezenseco dijo...

En efecto, Ana, en el fondo eso es lo más molesto, siempre que se juzga a alguien por su pertenencia a un grupo sobre el cual se ha hecho previamente una abstracción, en lugar de tratar a las personas precisamente como eso: personas, individuos particulares. Obviamente hay varios nombres para conductas de ese tipo; por ejemplo, en otros ámbitos, este: racismo. Todas son igualmente nocivas.

analu dijo...

Apoyo eso de la intolerancia, hace mucho dejé de comentar en foros, blogs y demás lugares donde percibo tan solo un poco de ese irrespeto.

¿Que se ha dado de ambos lados? sin duda alguna, y por lo mismo no se justifica de ninguno de los bandos.

Ni todos los del No son comunistoides chancletudos, ni todos los del SI vende patrias malvados.

Hay que aprender a tolerar, respetar... y dejar de pensar que solo nosotros hacemos bien... por favor!!! que pereza estar en esta discusión sin fin.

wílliam venegas segura dijo...

Gracias, pezenseco, por su largo comentario a mi nota. La largueza de su texto hace imposible responder con brevedad. Me gustaría ubicarlo a usted en ese grupo de costarricenses ingenuos, pero también hay un nuevo grupo: el de los ticos atemorizados por el bombardeo oficial, por las mentiras gubernamentales con la prensa como caja de resonancia, por la represión patronal en fábricas y centros de trabajo, con una clase obrera aún muy débil para resistir a las amenazasa patronales. Aparte de ellos, sí creo que el resto de las personas que votaron por el sí lo hicieron para mantener el más mezquino, egoísta y explotador de los sistemas: el del capitalismo globalizante, el del neoliberalimo cargado de inequidad: donde los ricos engordarán como chanchos en sus cuentas bancarias y a los pobres solo les toca recoger migajas que caen de la mesa de Epulón. No se puede estar a medias en ciertos procesos sociales, lo siento por usted, pero usted votó por la maldad social, por la avaricia, por la mentira, por quienes siempre han detentado el poder, por los guerreristas de la economía que no tuvieron empacho en aceptar el apoyo del tipo más criminal y nefasto hoy: George Bush. Lo lamento por usted, pero el que no está con la justicia está contra ella, el que no está conmigo está contra mí (decía Jesús). En esto no hay punto medio. Usted tiene la ventaja de estar con los ganadores de siempre, pese al discursito taimado que se manda en su blog. Con el sí estaban los explotadores de siempre, los ricachones egoístas de siempre, la derecha política de siempre. Hoy, lo más sano del país ha sido atropellado de nuevo, desde una sala IV espuria, pasando por un Presidente del país inconstitucional, por un TSE presto a la alcahuetería con los poderosos. Kevin casas es solo una expresión personal de este sistema violento para con los pobresy más necesitados, de este sistema injusto por naturaleza. Votar por el sí fue pecado social; éticamente fue una decisión dicutible. Gracias de nuevo.

wílliam venegas segura dijo...

¡Ah, en las luchas sociales no hay individuos,solo existe el movimiento social! Esto es ciencia, no me lo saco de la manga.

Yamilka Noa dijo...

Estimado Víctor Alba,

Veo que se tomó el atrevimiento de publicar un comentario que fue dirigido exclusivamente al señor William. Antes que todo le voy a aclarar algo.
Número uno: Usted malinterpretó, subversivamente, mis palabras, (eso sucede cuando el apasionamiento ofusca la mente). Esto no me cambia la vida; pero ya que se molestó en hacerlo, le voy a plantear lo siguiente. Cuando dije "casi siempre el mal y la maldad imperan", no me referí a los miles de costarricenses que por una razón u otra decidieron botar a favor del SÍ, sino al gobierno destructor que les preparó la soga con la que quería verlos ahorcados; EE.UU., esa macabra potencia que por muchos años ha causado estragos en el mundo entero, que es responsable de gran parte de los contaminantes lanzados a la atmósfera y de que un país como el mío, que ha luchado por los principios y la dignidad, se vea afectado por un bloqueo inescrupuloso.

No creo que se trate de ingenuidad, son ingenuos los que no conozcan las garras del Imperio Americano. ¿Que me dice de la abierta injerencia de lo Estados Unidos; distribuyeron copias de la declaración, formulada un día antes por la casa blanca, en la en la que amenazaba con represalias comerciales en caso de un triunfo del NO?. ¿A eso usted no le llama maldad?.

Numero dos: Repito; no cuestiono a las personas que hayan votado por el SÍ, ellos estaban en todos sus derechos, pero eso sí, tengo muchas razones para reafirmar mil veces más que cualquier tratado con el gobierno americano es una perdida, puesto que solo se verán beneficiados los poderosos, entonces, yo me pregunto; ¿es esto lo que usted desea para su patria?, un país tan hermoso, pacífico y lleno de personas sencillas como lo es Costa Rica. Dígame Víctor, ¿usted desea que su país pierda esa inocencia, esa igualdad que hasta hoy los había unido?.

Me limito a caer en el mismo apasionamiento del que usted fue victima.
Ahora, viendo que no compartimos los mismos puntos de vistas, le pido, con todo el respeto necesario, que no vuelva a hacer uso de mi nombre en su espacio.


Cordialmente,
Y.N.

pezenseco dijo...

DON WILLIAM: Veo que es imposible que nos entendamos. Usted tiene derecho a todas sus opiniones, yo, simplemente, no las comparto. Espero que al menos piense que yo también tengo derecho a las mías, aunque lo dudo, pues no me concede ni una pizca de decencia ni de inteligencia.

Usted cita a Jesús: "el que no está conmigo está contra mí". Creo que también es una de las frases favoritas de ese "tipo criminal y nefasto" que usted, con razón, detesta: G.W.Bush. Y dice usted que en estos asuntos no hay término medio... Se nota, por sus palabras, que es usted una persona tajante que cree en las oposiciones excluyentes: esto o aquello, blanco o negro, sí o no, todo o nada, buenos o malos. Eso es tan evidente en su lenguaje, su estilo y sus ideas, que no puedo sino agradecerle por demostrar con tanta claridad los puntos o las tesis que he tratado de explicar en mis textos. Ninguno de mis ejemplos podría haber sido más preciso que sus palabras.

Otro detalle: no sé cuál "ciencia" sea esa (aunque lo sospecho) que usted menciona, pero yo, al menos, no aceptaría jamás que se me dejara de tratar como persona, singular, sujeto de derechos individuales, en nombre de cualquier movimiento o abstracción. Y creo que muchas personas que votaron NO tampoco estarían dispuestas a no ser consideradas como individuos únicos, singulares, y, en cambio, solamente como dientes de un engranaje o clones indistintos dentro de un movimiento, por más legítimo que este sea.

Por último, como no he sido nunca ni soy ahora ricachón, si algún día llego a engordar como chancho espero que sea por comer muchos chocolatitos.

pezenseco dijo...

ANALU: clarísimo lo que decís... ¿o no? Gracias por la visita.

pezenseco dijo...

YAMILKA: Perdone por haber citado un comentario suyo que iba dirigido exclusivamente al señor William. Lo tomé del blog de Don William, donde está públicamente accesible a todo el mundo; al menos me preocupé por citar la fuente. Hasta donde entiendo del funcionamiento de Internet, uno no puede pretender que algo que aparece en línea sea "exclusivo" o "privado".

Dos: no creo haber interpretado sus palabras "subversivamente"... Pero, de todos modos, gracias por explicar aquí lo que quería decir con ellas. Tampoco creo haber escrito nada con la mente ofuscada por el apasionamiento. Creo, en cambio, que fui claro y racional al explicar mis opiniones.

Tres: Usted me pide que, como no compartimos los mismos puntos de vista, no vuelva a hacer uso de su nombre aquí. Perfecto, entiendo y respeto que prefiera relacionarse exclusivamente con quienes piensan de manera idéntica a usted. Le prometo que nunca más citaré su nombre.

Alejandra dijo...

Creo que tres de los comentarios, como vos mismo lo dijiste, ejemplifican esa intolerancia de la que hablaste en este post. Además, dejan al desnudo una violencia que ni siquiera es velada y un irrespeto a la diversidad de pensamiento. Vos no necesitás que yo te defienda, pero como se nota que a pesar de no conocerte son rápidos en etiquetar, juzgar e intentar, sin éxito, alzar pleito.
Muy sabio lo que vos decís, la oposición también gobierna, no solo el oficialismo y como respondía a mi madre en mi blog, espero que en efecto contribuyan a pulir la agenda complementaria, pues creo que muchos queremos una Costa Rica mejor.

analu dijo...

Es un cuento de nunca acabar, mi blog por suerte ya no lo lee nadie, después de cambiarle mil veces la dirección para frenar los ataques.

Igual donde el fusil ahora recién me ofendieron, y sin conocerme me juzgan.

Y así a veces uno hace lo mismo, y lo único que le queda es tratar de tragar grueso cuando te ofenden, y tratar, con todas las fuerzas, de aprender a respetar a los demás, no juzgarlos, y ser más tolerante... no sé... es tan complejo esto de la sociedad que a veces siento que voy a salir huyendo a una cueva.