17 nov. 2006

atmósferas


¿Por qué no escribir atmósferas en lugar de historias?

¿Por qué asumir o presumir que para escribir hace falta tener una trama que contar, inventar una fábula, hilar una historia… siempre cerrar algún círculo?

¿Es que no hay derecho a meramente escribir dando trazos fragmentarios y mostrando afectos o intuiciones súbitas sin la "necesidad" de relacionarlo todo de manera coherente?

Es el vicio metafísico detrás de la narración: suponer que las palabras deben ser expresión de un orden intelectual que las supera y les subyace, su “sentido”, su “razón”, su “propósito” (científico, político, sociológico, psicológico…).

Juntar palabras como adagios... No depender del orden aun si es imprescindible, no desearlo obsesivamente. No pretenderse capaz de hacerse erudito en sensaciones ajenas.

Pintar bosquejos y dejar que otros los llenen... El lector, de otro modo, ¿qué estaría haciendo?

La gente, de todas maneras, el mundo, todos los días, ¿no es un carnaval de enemigos? ¿Para qué aumentar las razones de odio?

Mejor, por ejemplo, sonreírle a un extraño.

2 comentarios:

Ana dijo...

Se me ocurre que ahí radica la importancia del blog. Me imagino muchas cosas que se escriben en los blogs como eso: un bosquejo, textos sin terminar que se completan con los comentarios.
Además sabe mejor dejar la línea como hilos, que se enreden y se tejan... no que terminen en sí misma como en un círculo.

pezenseco dijo...

Sí, los círculos son tenebrosos.