27 may. 2006

cielos

Hoy el cielo es una bolsa de piedras: las nubes son rocas desproporcionadas. Como casi todo el mundo, supongo, prefiero los días en que las nubes no son piedras sino ubres escarlatas. O cuando simplemente parecen ojos cerrados a distancias imposibles. ¿De cuántas metáforas se dejará pintar el cielo?

6 comentarios:

Confetti dijo...

nunca entendi a los que preguntan lo que acaban de explicar, muy interezante tu blog!

Ana dijo...

Prefiero cuando lo pintan de metáforas de días que se despiden para no volver más, o en el caso contario: que saludan por única vez.

pezenseco dijo...

CONFETTI: Me parece que para las cosas importantes nunca habrá explicación suficiente, es decir, que no genere más preguntas.

ANA: ¿Será que el cielo es melancólico por vocación?

Ana dijo...

Me parece que la mayoría de metáforas estarían cargadas de melancolía, por vocación del cielo? Vocación y naturaleza, su cambio constante permite una sola oportunidad con tantas posibilidades de ser desperdiciadas.
Veo como las nubes como rocas desproporcionadas que darán paso a esos ojos cerrados y no volverán a ser lo que fueron.
No vería melancolía aquel que vea las nubes iguales, los tonos iguales y que no reconozca que las esas formas en el cielo se fueron para no volver.
Qué sé yo... de lo que estamos seguros es que el cielo se deja pintar de tantas metáforas, porque el tema da para muchísimo más.

Denise dijo...

Mjm. Suena (casi huele el sonido) a tierra mojada y café con leche. Si son del estilo "piedras" suenan a cobijas y vagabundería. Me gustan las que son piedras cuando solo hay estado catatónico de dormir o leer. Esas piedras sí están bien!

pezenseco dijo...

Por eso yo no pienso la melancolía como una enfermedad o una debilidad, sino como una especie de fuente o vientre, de creación, de ganas, es una especie de combustible... Y claro, también está perfecto que el cielo melancólico invite a sólo leer o dormir o estar en cama... Los workaholics siempre me han parecido algo sospechosos...