6 ene. 2006

rostro


De pronto me descubro mirando su rostro sin reconocerlo. Vivo a diario con ese rostro al lado, le miro sus minucias y arrebatos y a veces pasan semanas sin sorpresas. O también lo miro saliendo de una selva o de una simple oscuridad y sin previo aviso lo siento mío, tan mío como el mío, que a veces también miro en el espejo y tampoco lo reconozco. Los rostros son como carpas de circo, o máscaras, ya se sabe, desde siempre, uno no es su rostro, al contrario, uno es más uno mismo cuando nadie le mira el rostro, ni siquiera uno mismo… Y sin embargo hay que tener un rostro público, infiel y necesario…
Dichosamente también pasa que miro su rostro y no sé por qué pero sé que lo amo, o más bien que el amor es exactamente esto: no saber por qué pero saber que uno desearía volver a ver ese rostro mañana, aun sabiendo que tal vez mañana será otra vez desconocido, o precisamente por eso…

3 comentarios:

Ana dijo...

Hoy buscaba un significado de amor, lo encontré en una pareja de ancianos que camina a paso lento y en la que poco importa el tiempo mientras el mundo corre y todos corremos.
Este es otro buen significado, ese rostro que siempre vamos a querer ver.

Humo en tus ojos dijo...

aceptar que tal vez para mañana ese rostro se haya transformado un poco, y mantener firme el deseo de mirarlo, aunque cueste acostumbrarse a sus cambios
:)

pezenseco dijo...

Asì es... nunca somos uno-mismo, ni uno ni el otro, el amado, que a veces lo olvidamos más fácilmente y nos gustaría que esa persona amada no cambiara nunca, es decir, que no fuera persona...