21 may. 2007

paraíso

- el paraíso es siempre lo que no tenemos o no conocemos; y cuando llegamos a conocerlo, obviamente al instante sabemos que eso no es el paraíso. Y empezamos de nuevo a imaginar otro paraíso, y otro y otro -

- el paraíso, en efecto, no es un lugar o no puede tener lugar; es, pues, una utopía, a condición de saber y aceptar que solo así puede ser paraíso: como no lugar, como evanescencia inexistente y, sin embargo, motor de la imaginación y del deseo -

- el paraíso es eso, exactamente: no poder jamás dejar de desear -

- y entonces el precio de obtener el deseo es perder el paraíso -

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6 comentarios:

www.lafotosaliomovida.com dijo...

Y sí, como física matemática. Tan exacto como eso.

Denise dijo...

Supongo que lo inteligente es disfrutar el proceso, porque si solo se espera el resultado es un poco triste!!!

pezenseco dijo...

precisamente, Denise, es que solo hay proceso... se pierde el paraíso cuando se cree que hay un resultado FINAL. Dicho de otro modo, para seguir jugando: el paraíso no se puede TENER, solo existe sin existir, como un espectro, anticipado, deseado, casi aquí pero nunca presente, creerlo presente es haberlo ya perdido... etc...

Ana dijo...

Se me ocurrió cuando lo leí que también el paraíso podría ser lo que ya no tenemos, el fantasma de lo que fuimos o era parte de nosotros... por supuesto que en su momento no lo sabíamos, al igual que nos damos cuenta que lo que creíamos que era el paraíso no lo es cuando llega.

cristian dijo...

concuerdo con que hay un pedacito de paraíso en lo que ya pasó.

y bueno, aquí por mi casa hay uno que se llama el paraíso, que existe como lugar, y donde -estoy seguro- muchos han encontrado su deseo, y luego abandonado el paraíso son sigilo.

pezenseco dijo...

en fin, es un problema de "espectralidad", como si algunas cosas solo pudieran darse como nostalgia o anticipación, es decir, no de un modo presente: en el presente solo son (y por eso mismo NO son) una especie de fantasma...

Muy bueno lo del lugar ese, Cristian, seguramente todos conocemos algún lugar similar (o ese mismo); la pregunta es si encontrar el deseo y abandonar el paraíso no son sino la misma cosa: un mismo grito.