20 jul 2006

nada

Hoy no quiero nada. No te pido nada. Hoy descanso y me canso de tanto no querer.

Hoy no estoy, me retiro. Floto en el vacío. Y el vacío es soñar con poder escribir líneas en blanco.

Hoy no quiero nada. Y menos que me pidan nada. Hoy quiero estar sin tiempo, sin deberes; sin mujer ni espacio; sin objetos ni caricias; sin lágrimas ni poesía: sin hipocondrías ni ambiciones. Estar nada más, quieto como un número: siempre idéntico a sí mismo.

Hoy no quiero nada... ¡Pero eso es tanto querer!

3 comentarios:

Ana dijo...

Se quiere más cuando no se quiere nada que cuando se quiere todo; tan difícil conseguir nada.
Mejor siempre no querer nada, para alejar tanto todo que ahoga.

Anónimo dijo...

La nada es el mejor estado en que se puede estar, undiendose en su propio vacio

Anónimo dijo...

Y este texto me fascina, condensa ese sentimiento que muchos hemos vivido. Y es precisamente eso, querer demasiado al no querer nada. Bello.